La Importancia de la palabra.
Se dice que las palabras son un reflejo de nuestros
pensamientos y sentimientos, las palabras encierran un poder que desconocemos
pero que cada día se comprueba más y más, en cada una de las acciones o
experiencias vividas, la mismas que pueden generar en las personas sentimientos,
actitudes, pensamientos, entre otros.
La palabra es utilizada diariamente y es necesario
escuchar lo que decimos, principalmente debemos aprender cómo debe ser utilizadas
y pronunciadas en nuestro lenguaje habitual, ya que en diferentes momentos o
circunstancias la podemos usar de maneras acertada u ofensiva y éstas nunca
pueden pasar inadvertidas.
La educación debe empoderarse de la palabra afectiva o
positiva para poder generar ambientes donde prevalezca una armonía y exista
amabilidad, cooperación, cordialidad y respeto con todas las personas del
entorno.
La palabra cuenta con infinidad de recursos, estrategias
y posibilidades para poder moldear las acciones a través de la empatía o
cortesía, cuando el docente logra tener un acercamiento asertivo y empático con
los estudiantes, puede alcanzar importantes cambios en ellos, logrando obtener
buenos resultados en su diario vivir.
En los centros educativos si se trabaja con el poder de
la palabra, cuando se les anima a los estudiantes que son capaces de lograr un
determinado trabajo o algún proyecto que se trazan en la escuela, porque para
un estudiante lo que le dice su profesor es muy importante, lo puede ayudar o
desmotivar para toda su vida. Aunque en ocasiones los docentes etiquetan a los
estudiantes ya sea porque han tenido alguna mala conducta o malas referencias juzgándolos
sin darle la oportunidad de reivindicarse.
Como futura docente propondría decir que debemos empezar
a valorarnos nosotras mismos, para así poder expresarnos a los estudiantes,
padres de familia, compañeros y demás miembros de las instituciones con
amabilidad y con un adecuado equilibrio emocional que le permita abordar
cualquier situación expuesta diariamente.
Y lo que para unos es una simple normalidad en palabras groseras,
tonalidades y gestos, para otros sigue siendo ofensivo ya que, cada uno viene
de un contexto diferente con culturas u costumbres diversas.
Todos los seres humanos contamos con facultades para
poder tener varias virtudes ya sean buenas o malas, somos un diamante que debe
ser pulido y es ahí donde la educación debe intervenir para que éstas puedan
ser debidamente guiadas y logran relucir ante los demás. Cada persona es una
ser único e irrepetible, las diferencias o características especificas no deben
ser amenazas, sino deben enriquecer un grupo.

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